¿Te imaginas que ahora digo que no, y se acaba el artículo? ¡Ja! Como podréis adivinar, la respuesta es un SI. Vayamos por partes. Aunque parezca mentira, los sucesos que ocurren en relación a los seres vivos en un lugar pueden dejar su pequeña y modesta huella en el registro sedimentario: sucesión de estaciones, relaciones entre seres vivos, comportamiento de animales, lluvias, avenidas… e incluso los incendios. Si, los incendios también dejan su firma en este libro de la historia de la Tierra y la Vida en forma de fósiles, y unos fósiles muy peculiares: la pirofusinita.

La fusinita se ha descrito como cuñas de material opaco y negro, que conserva la estructura tisular de las maderas. Son característicamente cuboides, con un aspecto negro y sedoso, que fácilmente ennegrece otros objetos en contacto. Vaya, que como buen carbón, te deja las manos hechas un asco. En todos los aspectos físicos macroscópicos, es idéntico al carbón actual de madera. La fragmentación de estas partículas deja a la vista superficies de rotura brillantes, lo cual es característico de este tipo de carbón.

Con la ayuda de una simple lupa de mano ya es posible reconocer características anatómicas. Además, en la mayoría de casos, en las superficies de fractura aparece un bandeado brillante correspondiente a las paredes celulares. Este rasgo podría considerarse característico de estos restos.

Durante el proceso de combustión, la materia vegetal padece una serie de cambios químicos muy significativos, una mineralización casi instantánea en la que las paredes celulares se homogeneizan, aunque el grado de esta homogeneización va a depender de la temperatura de combustión y de las características del tejido vegetal. Lo más común es que sean fragmentos de leña, en los que se observen las paredes celulares y líneas de crecimiento, pero incluso se han descrito órganos más complejos, como estomas y esporangios. ¡Una maravilla! Gracias a estos restos somos capaces de conocer cómo el fuego ha formado parte de la dinámica de las comunidades vegetales desde su inicio hasta día de hoy.

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Pero ¿hay registro desde siempre? ¿Hay registro de incendios en todos los periodos? ¿Abunda el registro de incendios en el registro fósil o es una rareza? Pues de esto ya hablaremos otro día.

Referencia recomendada: SCOTT, A. C. 2000. The Pre-Quaternary history of fire. Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, 164, 281-329.

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