Imagina un terópodo carcharodontosáurido jorobado y con plumas en los antebrazos… ¿Qué te parece? Que te acabas de imaginar a Concavenator corcovatus, recién descrito en Nature por nuestros colegas Francisco Ortega, Fernando Escaso y José Luis Sanz.

Raul Martín

¿De dónde proviene tal hallazgo? Pues del maravilloso yacimiento de conservación excepcional de Las Hoyas (Cretácico inferior). Con seis metros de longitud, no sólo destaca por su joroba, sino por las impresiones de su tegumento. Se reconocen las escamas en su superficie, y una sorpresa más! ¿Recordáis la evidencia de plumas remeras en Velociraptor, debido a las protuberancias en la ulna, como en las aves actuales? Concavenator también las muestra. Señores, estamos ante un ejemplar que marca un hito en la evolución de los terópodos. Estemos atentos, porque sólo hemos empezado a oír cosas acerca de él… ¡Entrad en el Cuaderno de Godzillín para enteraros de todo!

También os podéis enterar de cosas en:
Referencia:
Ortega, F. , Escaso, F. & Sanz, J. L. Nature 467, 203-206 (2010).

También te puede gustar:

6 comentarios

  1. Dios! Será verdad que España va a aparecer en el mapa de la paleontología?? ¡Qué emoción! Primero Jurassic Park, y ahora esto… ¡cuántas cosas que de pequeño creía que eran imposibles! Ya sólo faltaría que España ganara un Mundial… 😀

Responder a Salvado Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *