Era necesario e inevitable hacer una reseña del espectáculo paleofriki del momento, «Walking with Dinosaurs: the live experience«, así que allá vamos. El pasado viernes 30 de Abril, a eso de las 20.30, nos encontrábamos en la cola para entrar al Palacio de los Deportes. Aunque la cola era larga, contra todo pronóstico esta avanzaba rápidamente. Como los asientos eran numerados, no hubo problemas de gentío y búsqueda de sitios. Nada más acomodarnos, empezaron a apagarse las luces. Y el espectáculo comenzó.

En en escenario, y proyectado en un par de pantallas, apareció un actor, vestido de paleontólogo de campo, y con un cráneo de Allosaurus en la mano. Tras hablarnos de los fósiles, lo único que nos queda de los dinosaurios, empezó el viaje hasta el Triásico. Tras una introducción al clima y ambiente de aquel momento, un nido lleno de huevos de prosaurópodos empezó a eclosionar, y un Liliensternus acudió a desayunar. Ver el primer dinosaurio del espectáculo da cierta impresión, sobre todo si lo ves a lo lejos, detrás de las rocas simuladas, de manera que no ves al señor que lo mueve. Pero bueno, la intervención de un Plateosaurus añade algo de emoción a la escena. El viaje continúa hacia el Jurásico, donde fuimos testigo de un enfrentamiento entre un Allosaurus y un Stegosaurus, y en el Jurásico superior, otro Allosaurus intenta dar caza a un joven Brachiosaurus, pero se escarmienta al aparecer la madre. Tras la escena jurásica, un descanso. Y tras la pausa, el viaje sigue en el Cretácico, donde fuimos testigos del vuelo de un Ornithocheirus y de un grupo de Utahraptor merendándose un pobre ornitópodo ya abatido. Pero lo mejor estaba por llegar. El Cretácico superior llegó y fuimos testigos del enfrentamiento entre dos Torosaurus, el viejo lider de la manada, y el jóven aspirante. En último lugar, un joven Tyrannosaurus comete la estupidez de acercarse demasiado al joven Torosaurus y a un Ankylosaurus… pero su madre acude al rescate!

Los dinosaurios (y el pterosaurio) destacan por ser impresionantes. Bastante cuidados, sus movimientos resultan creíbles, y sus texturas, muy reales. Quizás los saurópodos sean los únicos cuya piel pierde un poco. Pero en contrapartida, el Stegosaurus es una preciosidad. Se echan de menos plumas en los raptores, pero el Liliensternus posee un pequeño penacho en el cogote. El único grupo que echas de menos son los ornitópodos, representados únicamente por el ornitópodo cadaver que se meriendan los raptorcetes.
 
Otra cosa que me agradó, sobre todo porque no la esperaba, es el contenido didáctico del espectáculo. Menciones a la evolución, selección natural, a la coevolución insectos-flores, tectónica de placas y orígen de las aves que no llegan a ser pesadas para el espectador, y no meten ningún gambazo. ¡Ya es algo! La lástima, es que la estancia de este espectáculo haya sido tan fugaz. Si os lo perdisteis en Madrid, aun podéis pasaros a partir de este miércoles hasta el domingo 9 por el Palau Sant Jordi en Barcelona.

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4 comentarios

  1. De Argentina:
    Excelente espectáculo para niños y no tan niños.
    Por cierto son buenas las reconstrucciones, ¿están a tamaño real?

  2. Al final fuiste mariquita?
    JAjajaja, yo fuí el 28—

    Sí, eran a tamaño real y muy impresionantes…De lo más real a un dinosaurio(según nuestras suposiciones) de lo que podemos estar actualmente.

  3. Bueno, pero piensa que se habían hecho hace ya…Entonces yo creo que era más que nada para conservar el aspecto…¡Aunque lo dijeron!

    ¿Y qué me dices de las crías de Plateosaurus?¿No quieres una para tí radiocontrol?
    Jajajaja

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